| 1 cuota de $39.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.000,00 |
| 3 cuotas de $13.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.000,00 |
| 2 cuotas de $19.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.000,00 |
| 6 cuotas de $8.725,60 | Total $52.353,60 | |
| 9 cuotas de $6.493,50 | Total $58.441,50 | |
| 12 cuotas de $5.346,25 | Total $64.155,00 | |
| 24 cuotas de $4.005,63 | Total $96.135,00 |
| 6 cuotas de $9.152,00 | Total $54.912,00 |
| 6 cuotas de $9.217,65 | Total $55.305,90 | |
| 9 cuotas de $6.897,37 | Total $62.076,30 | |
| 12 cuotas de $5.648,83 | Total $67.785,90 |
| 18 cuotas de $4.441,67 | Total $79.950,00 |
Otra forma de florecer
Hay lugares donde las flores no crecen en silencio. Estallan.
Como nosotras.
Porque llega un momento en la vida en que algo dentro nuestro empieza a cambiar y no sabemos muy bien cómo explicarlo. Nos olvidamos de cosas que antes recordábamos de memoria. Nos emocionamos por cualquier cosa. Necesitamos más silencio, más tiempo, más abrazos. Hay días en los que nos sentimos invencibles y otros en los que apenas entendemos qué nos está pasando.
Y desde afuera, a veces, parece que nos hubiéramos vuelto distintas. Pero la verdad es otra.
Estamos floreciendo.
Aunque el proceso se parezca más a una tormenta que a un jardín.
Estamos aprendiendo a despedirnos de una versión de nosotras mismas para darle la bienvenida a otra mujer. Una que ya no corre tanto. Una que se anima a decir lo que siente. Una que deja de pedir permiso de ser quien es. Una que entiende que la vida no termina cuando cambian las estaciones.
Al contrario.
Hay flores que esperan muchos años para mostrar su mejor versión.
Y quizás esta etapa sea justamente eso: la oportunidad de volver a encontrarnos con la mujer que siempre fuimos, pero que durante mucho tiempo estuvo ocupada siendo todo para todos.
Hasta que un día, casi sin darnos cuenta, volvemos a mirarnos al espejo y entendemos algo hermoso:
No nos estamos apagando.
Estamos aprendiendo a florecer de una manera que todavía no conocíamos.
Porque algunas primaveras llegan después de haber sido madres, esposas, hijas, sostén de tantos otros.
Llegan cuando por fin volvemos a encontrarnos con nosotras mismas. Y entonces entendemos que no estamos perdiendo nada. Estamos, por primera vez en mucho tiempo, volviendo a nosotras.
