| 1 cuota de $39.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.000,00 |
| 3 cuotas de $13.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.000,00 |
| 2 cuotas de $19.500,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $39.000,00 |
| 6 cuotas de $8.725,60 | Total $52.353,60 | |
| 9 cuotas de $6.493,50 | Total $58.441,50 | |
| 12 cuotas de $5.346,25 | Total $64.155,00 | |
| 24 cuotas de $4.005,63 | Total $96.135,00 |
| 6 cuotas de $9.152,00 | Total $54.912,00 |
| 6 cuotas de $9.217,65 | Total $55.305,90 | |
| 9 cuotas de $6.897,37 | Total $62.076,30 | |
| 12 cuotas de $5.648,83 | Total $67.785,90 |
| 18 cuotas de $4.441,67 | Total $79.950,00 |
Hay lugares que no nos llaman por su nombre Nos llaman por algo que todavía estamos
buscando. Tokio es uno de ellos.
Tal vez sea una calle iluminada por faroles rojos, un pequeño café escondido entre edificios o una bicicleta que se pierde en el atardecer. Tal vez sea esa manera tan oriental de encontrar belleza en las cosas simples y de descubrir que, incluso en medio del movimiento, también existe la calma.
Porque algunas ciudades no se recorren, se sienten.
Y hay viajes que no nos llevan a otro lugar, sino a otra versión de nosotras mismas.
Quizás por eso ciertas ciudades permanecen para siempre en el corazón: porque, sin saberlo, guardan una parte de aquello que veníamos buscando.
TOKIO
Una ciudad para perderse... y encontrarse.
